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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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30-08-2013

 

 

 


 

 

 

Alemania vive su campaña más aburrida desde 1949

 

 

SURda

 

Rafael Poch

 

Alemania

 

 

La grave situación europea contrasta con el tedio electoral alemán. Se constata una especie de pereza estival por iniciar una verdadera pelea política


A estas alturas lo de que la actual campaña electoral alemana es "la más aburrida desde 1949" se ha convertido en un tópico. El futuro del euro, de Europa y la crisis, suponen, sin duda, el mayor desafío al que Alemania se enfrenta desde la reunificación, pero la campaña lo ignora.

No hay pasión, los carteles electorales son aburridos y sin garra y los temas del verano han sido abiertamente surrealistas.

El Partido Verde, con su propuesta de establecer una jornada semanal vegetariana, algo saludable pero que nadie parece haberse tomado en serio. Los socios bávaros de la canciller Merkel con su estrambótica propuesta de imponer un peaje en las autopistas sólo para automovilistas extranjeros. La prensa no ha querido irles a la zaga. Un diario de Munich se ha sumado al festival sin miedo al ridículo, volviendo a la carga con la obsesión nacional: la inflación. "Los precios de los alimentos en aumento rampante", titulaba. Cuidado, "el precio del pimiento ha subido casi un 50%", advertía. Y eso que la tasa de inflación en agosto subió un mísero 0,1% respecto al mes anterior y todavía está por debajo del nivel máximo recomendado por el Banco Central Europeo (2%).

Se detecta como una especie de pereza estival por arrancar una comedia que todo el mundo sabe que conduce a la reelección de Angela Merkel.

Los temas que importan "son tan complejos que muchos electores no confían en ningún juicio, mientras que, por otro lado, la confianza en los políticos y en los programas se ha sustituido por una confianza personal (en Merkel) casi ilimitada, lo que refleja despolitización", dice la excandidata socialdemócrata a la presidencia Gesine Schwan.

Los socialdemócratas podrían haber dado algo de guerra con su propuesta más incisiva, subir un poco los impuestos a los ricos. Podrían haber incidido en la vergonzosa cooperación del Estado alemán -y de la mayoría de estados europeos, por otra parte- con el orwelliano esquema de espionaje de la NSA, pero a nada se le saca punta. Tampoco se han desmarcado en el tema de Grecia.

Se ha reconocido la necesidad de otro rescate para Atenas, lo ha dicho el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble en un acto de realismo, pero Merkel dice que nada de quitas, de nuevas rebajas. El candidato del SPD, Steinbrück, podría haber hecho algo de demagogia al respecto, para eso están las campañas electorales, pero se ha mostrado de acuerdo. Aburridamente de acuerdo.

"Los problemas de la eurozona son demasiado complicados y abstractos como para ocupar el centro de esta estéril campaña electoral", dice Michael Wohlgemuth del think tank Open Europe Berlín. "Así que en las últimas semanas nos hemos dedicado a cuentos de hadas, historias sobre el streusel (un tipo de pastel alemán) y a la loca idea de gravar a los extranjeros en autopistas", escribe este experto en el portal The Local.

Con este panorama, habrá que observar cómo queda la abstención. Los alemanes votaban por encima del 80% en los años cincuenta y sesenta. En los setenta la participación alcanzaba el 90%. Desde los años noventa ha caído hasta el actual 70%, un nivel normal en España, pero no aquí. Los que no votan son, sobre todo, los más desfavorecidos.

"Cuanto más bajo es el estatus social, mayor el desinterés político", señala un estudio de la Fundación Bertelsmann. El 68% de los más ricos declaran que seguro que irán a votar. Entre los más pobres, el 31%. Y esta campaña favorece la abstención.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20130828/54379773327/alemania-campana-aburrida-1949.html




 
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